WILMART, Raymond / Raymundo (seudónimo: Vilmot) (Jodigne Souvraine, Bélgica, 11/7/1850 – Buenos Aires, Argentina, 29/9/1937).
Militante político internacionalista de origen belga, jurista, profesor universitario, cientista político, uno de los precursores del socialismo argentino.
Nace en el seno de una familia emparentada con la nobleza belga, de Joseph-Joachim Wilmart de Glymes d’Hollbecq, comerciante, y Eufrasie-Victorine Lejeune. Raymond fue el mayor de cinco hermanos, cuatro de ellos varones. Su nombre completo era Raymond Luis-Jospeh Wilmart de Glymes d’Hollbecq. Según crónicas periodísticas, siendo apenas un adolescente “dejó la localidad de Jodigne y anduvo hasta parar en Burdeos, donde trabajó en lo que el azar le deparara”.
Trabajaba como empleado de comercio en Bordeaux cuando, a fines de 1870, conoce y traba estrecha amistad con Paul Lafargue y Laura Marx, el yerno y la hija de Karl Marx. Ingresa a través de Lafargue en la sección local de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT), participando activamente en tareas de solidaridad con la Comuna de París. Los días 5, 8 y 12 de agosto de 1871 participa de la asamblea de la sección de Burdeos de la AIT que lo elige delegado para el próximo Congreso internacional de La Haya. Antes de participar en dicho Congreso, pasa brevemente por Glasgow (octubre de 1871) para instalarse algunos meses en Manchester (de octubre 1871 a julio 1872). De paso por Londres traba estechas relaciones con Karl Marx y Friedrich Engels.
En septiembre de 1872 participa con el seudónimo de Wilmot del Congreso Internacional de La Haya, Holanda, en el que se reencuentra con su amigo Lafargue y donde va a dirimirse una de las batallas más agrias entre “marxistas” y “bakuninistas”. Según las actas del Congreso, Wilmart fue elegido secretario. Votó junto con los “marxistas” por la expulsión del delegado de la Federación del Jura, James Guillaume, así como por la expulsión de Bakunin, los dos máximos líderes anarquistas (Freymond, 1962: 444 y ss), pero apoyó que la sede del Consejo General permaneciera en Londres, que era la postura de los blanquistas (partidarios de August Blanqui).
En el congreso se informó que se habín establecido “ramificaciones en Buenos Aires, Australia y Nueva Zelandia”, de modo que, concluido el Congreso, la dirección de la Internacional resuelve enviar a Wilmart a Buenos Aires para fortalecer la sección argentina, propagandizar la línea establecida en La Haya y controlar la posible acción de los bakuninistas.
En octubre de 1872 había querido embarcarse para Buenos Aires desde Bordeaux, pero amenazado de arresto, se refugió en Madrid en la casa del tipógrafo socialista José Mesa y partió pocos días después rumbo a Lisboa. Desde allí se embarcó el 19 de octubre con destino a Buenos Aires, arribando a esta ciudad a fines de 1872 o principios de 1873.
Aquí dio un impulso al crecimiento de la Section Française de la Association Internationale de Travailleurs a Buenos Ayres (sección francesa de la AIT en Buenos Aires), constituida a principios de 1872, brindando un informe de lo resuelto en el Congreso de La Haya, difundiendo folletos de la Internacional y los primeros fascículos de la edición francesa de El Capital, estableciendo vínculos con otras secciones en Europa y colaborando en la edición del periódico, que se habría llamado El Trabajador o Le Laborateur (1873).
Pero las secciones de la AIT, que habían alcanzado 250 miembros meses atrás, comienzan a debilitarse, el periódico deja de aparecer por falta de fondos y de suscriptores, y Wilmart, en una última carta a Marx del 14/6/1873, se muestra decepcionado de las posibilidades de una acción política en la Argentina.
Su arribo a Buenos Aires había coincidido con el levantamiento del caudillo entrerriano López Jordán, y Wilmart decide alistarse como voluntario en el ejército nacional, peleando a las órdenes del Coronel Lucio V. Mansilla, del que llegó a ser ayudante.
Hacia 1874 viaja a Córdoba para seguir un tratamiento médico, siendo probable que la sección de la AIT en Córdoba a la que refiere José Ingenieros sea un derivado de este obligado traslado. Pero en esa provincia comienza una segunda etapa en su vida: sus estudios de Derecho en la Universidad de Córdoba, punto de partida de una brillante carrera de abogado (en el curso de la cual el jurista Rafael García advierte sus dotes intelectuales y lo acoge como discípulo), nos muestran a Wilmart ingresando a otro espacio social.
El joven belga castellanizó su nombre como Raymundo y se casó con Carlota Correa Cáceres, una dama de la alta sociedad cordobesa. Instalado con su mujer en la ciudad de Mendoza, llegó a ser juez en lo civil y luego camarista, interviniendo en juicios resonantes que sentaron jurisprudencia.
El 6 de noviembre de 1879 fue iniciado en la masonería en la logia Piedad y Unión, número 34, de la ciudad de Córdoba, que presidía Olímpides Pereyra.
Finalmente en 1899 se instaló en Buenos Aires, donde ejerció como abogado en la actividad privada, primero en sociedad con Julio Fonrouge y después con Aristóbulo del Valle (actividad de la que se retiró en 1905, para ingresar a la oficina de asuntos legales del Ferrocarril Central Argentino). También ocupó aquí la cátedra de Derecho Romano en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.
Cuando el joven socialista Alfredo Palacios presenta en dicha Facultad su tesis doctoral titulada La miseria, Wilmart, que había sido su profesor de Derecho Romano, hace al original numerosas observaciones críticas, razón por la cual Palacios opta por enviar una tesis alternativa. Enseguida la publica, sin dejar de recordar irónicamente en una nota al pie la desaprobación del Dr. Wilmart, quien “en otra época dio algún trabajo a las autoridades francesas por el hecho de haberse declarado socialista”.
Sin embargo, Wilmart se mantuvo vinculado a los círculos de proscriptos socialistas franceses, especialmente a Les Egaux, que será una de las vertientes fundacionales del Partido Socialista. En 1892 es uno de los firmantes del Memorial presentado por el Comité Federal de los Trabajadores de la Región Argentina en ocasión del día de los trabajadores. Participa nuevamente en la manifestación del 1° de Mayo de 1894 que lidera Juan B. Justo, y algunos de los artículos de La Vanguardia, fundado precisamente ese año por Justo, delatarían -según el historiador Marcelo Segall- el estilo de Wilmart.
Será una voz moderada dentro del campo socialismo argentino, y es así que en el célebre debate que enfrentó a Juan B. Justo con el socialista italiano Enrico Ferri en 1908, tomará público partido por éste, argumentando en un artículo de la Revista Socialista Internacional que las condiciones estructurales imposibilitarían el arraigo de un partido socialista en la Argentina.
Será también, fundamentalmente, una voz de avanzada dentro del campo jurídico argentino. Defendió en innumerables escritos jurídico-políticos los valores y las instituciones democráticas contra todas sus deformaciones oligárquicas. Fue partidario del divorcio y de la emancipación de la mujer, criticó las leyes represivas sobre la clase obrera (leyes de “residencia” y de “defensa social”) y los frecuentes actos de agresión contra anarquistas y socialistas.
Cuestionó al nacionalismo que emergió con el Centenario y alentó la corriente “internacionalista” del derecho: fue radicalmente antibelicista y abogó por instituciones jurídicas y políticas supranacionales, sosteniendo la soberanía absoluta aplicada al orden internacional. Jugó asimismo un papel destacado dentro del proceso de creación del campo académico de las ciencias sociales, especialmente la sociología y la ciencia política, que comienza a forjarse hacia 1890, particularmente a través de sus regulares colaboraciones en la Revista Argentina de Ciencia Política que dirigió Horacio Rivarola.
Tuvo seis hijos: Gerónimo (1893-1917), Raimundo (1891-1985), Angélica, Margarita, Carlota y Clara (casada con Antonio Podestá y madre del sacerdote Jerónimo Podestá). Viajó por única vez a Bélgica con su mujer y sus hijos a fines de 1909, retornando a Buenos Aires en marzo de 1910.
Raymond Wilmart murió el 26 de setiembre de 1937 en su casa de la calle Charcas 1733, frente a la Plaza Rodríguez Peña. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, junto a los de su esposa Carlota Correa Cáceres y a los de Gerónimo, su hijo mayor que murió combatiendo como voluntario en la Primera Guerra Mundial y sobre cuya tumba colocó este epitafio: “Muerto en defensa de la libertad y de la patria de su padre”.
Cómo citar esta entrada: Tarcus, Horacio (2026), “Wilmart, Raymundo”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.
