WALSH, Rodolfo (seudónimos: Daniel Hernández, Francisco Freyre) (nombres de guerra: Esteban, El Capitán, Neurus) (Choele-Choel, hoy Lemarque, Pcia. de Río Negro, Argentina, 9/1/1927 – Buenos Aires, Argentina, 25/3/1977).
Narrador, dramaturgo, traductor, periodista, militante del peronismo revolucionario.
Hijo de Dora Gill y Miguel Esteban Walsh, de ascendencia irlandesa, que se desempeñaba en una estancia de Choele-Choel (Patagonia) como mayordomo. Rodolfo fue el tercero de cinco hermanos, cuatro varones y una niña. En 1932, con el próposito de educar a sus hijos, la familia se traslada a la localidad bonaerense de Benito Juárez, donde Rodolfo aprende sus primeras letras en una escuela de monjas italianas. Luego deben instalarse en la localidad de Azul, pero acuciados por penurias económicas, sus padres envían a Rodolfo, de diez años, y a su hermano Héctor, de ocho, en un colegio irlandés para niños huérfanos y pobres: el Instituto Faghi, de la localidad de Moreno.
En 1950 ingresa a la Carrera de Letras de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y se casa con una compañera de estudios, Elina Tejerina. La pareja se instala en la ciudad de La Plata, y tiene dos hijas: María Victoria (“Vicki”) y Patricia. La actividad de Walsh en distintos medios gráficos se inicia con un texto aparecido en Leoplán en 1951, una revista popular entonces dirigida por el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti y para la que escribió asiduamente en los años siguientes.
Su primer libro fue Variaciones en rojo (1953), publicado por Hachette, editorial donde trabajaba. Por esa compilación de tres cuentos policiales obtuvo el Premio Municipal de Literatura (en 1950 otro de sus cuentos ya había conseguido una mención en un concurso de la revista Vea y Lea). También en 1953 aparece su compilación Diez cuentos policiales argentinos en la colección de literatura policial de Hachette, para la cual venía realizando traducciones del inglés desde 1946. Como duplicando operaciones literarias de Bioy Casares y Borges, a quien reconocía como modelo, también edita una Antología del cuento extraño (1956), que fue reseñada positivamente desde la revista Sur.
Estos promisorios inicios encontrarían un punto de inflexión en Operación masacre (1957), obra que para la crítica inaugura el género denominado “novela de no ficción”, luego muy exitoso, especialmente a partir de la posterior obra de Truman Capote, A sangre fría. Con su forma original, en la que aplica recursos propios de un autor de policiales, Operación masacre consigue una impactante revelación política basada en la serie de notas que ese mismo año publica en semanarios políticos como los nacionalistas Mayoría y Azul y Blanco y el filocomunista Propósitos, que dirige Leónidas Barletta. Aunque Walsh simpatizó con el movimiento cívico-militar que derrocó al presidente Juan D. Perón en septiembre 1955, con su libro llegó a convertirse en un símbolo de la denuncia de los crímenes del régimen militar nacido del golpe de Estado. El texto, con una intriga que crece a la manera de una novela, demuestra que se habían realizado fusilamientos ilegales como parte de la represión a una insurrección pro peronista encabezada por el Gral. Juan José Valle el 9 de junio de 1956. Un grupo de civiles había sido detenido antes de la proclamación de la ley marcial y cinco de ellos habían sido fusilados en unos basurales de la localidad de José León Suárez, mientras que otros siete lograron sobrevivir. Operación masacre llegó a convertirse en un texto clásico de la literatura argentina, aunque en su momento pasó inadvertida.
Walsh, por su parte, iniciaría un proceso de politización que enseguida se profundizaría con otra investigación que difundió en 1958 desde las páginas de Mayoría, y que se publicaría como libro con el título Caso Satanowsky (1958, 1973). A mediados de 1959, meses después de la revolución, viaja a Cuba con su compañera Stella “Poupé” Blanchard, participando junto a periodistas como el colombiano Gabriel García Márquez y los argentinos Gregorio Selser, Jorge Ricardo Masetti y Rogelio García Lupo en la la creación de Prensa Latina, la agencia de noticias de la Revolución cubana, y trabajó en La Habana, donde llegó a descifrar cables secretos en los que se demostraba que Estados Unidos preparaba una invasión contra la isla desde Guatemala, lo que finalmente ocurrió en 1961.
Retorna a Buenos Aires dos años después, desarrollando una excepcional actividad como cuentista y dramaturgo. Dos obras teatrales, una de ellas estrenada durante su vida, y dos libros de relatos entusiasmaron a la crítica desde el momento de su aparición. Los oficios terrestres (1965) incluye uno de los cuentos más perfectos escritos en la Argentina, “Esa mujer”, cuyo tema es también una investigación periodística, pero recreada a partir de un estilo a la vez lírico y seco, puramente literario aunque con un evidente trasfondo político. Un kilo de oro (1967) constituye su despedida de la edición literaria si exceptuamos Un oscuro día de justicia (1973), plaquette con el cuento homónimo, tercero de una serie consagrada a sus experiencias como pupilo de colegios de curas irlandeses. A lo largo de esta década de 1960 colaboró, entre otras publicaciones, con Che, Vea y Lea y Panorama. Esta última era una revista actualidad para la que realizó curiosos reportajes, a veces de tono etnográfico, reunidos póstumamente, junto con gran parte de sus textos periodísticos, en El violento oficio de escribir (1995).
Trabaja en la editorial Jorge Álvarez, para la cual traduce, prepara algunos libros y publica textos a medio camino entre el relato y el periodismo para la serie “Crónicas”. En enero de 1968 viaja a Cuba por segunda vez para participar del Congreso Cultural de La Habana y en la novena edición del Premio Casa de las Américas. De regreso de Cuba pasa por Madrid y en febrero de ese mismo año se entrevista con Juan D. Perón en Puerta de Hierro, quien le presenta al dirigente gremial gráfico Raimundo Ongaro. Walsh acompaña a Ongaro en la experiencia de edición del semanario gremial antiburocrático CGT-A (1968-1970). A través de sucesivas notas en CGT-A da a conocer los crímenes de una trama sindical, lo que enseguida generó un intenso libro, ¿Quién mató a Rosendo? (1969), tercera y última de sus investigaciones noveladas con las cuales se proyectó a la vez como escritor de grandes capacidades técnicas y periodista comprometido y riguroso. Tras la detención de Ongaro y el allanamiento en 1969 a la sede de la CGT-A, el periódico continuó publicándose en forma clandestina. Para 1970 acompaña la experiencia de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP).
A mediados de 1970 viaja a Cuba por tercera vez con Lilia Ferreyra, su compañera desde hacía dos años, para integrar el jurado del Premio Casa de las Américas. En diciembre de ese mismo año viaja a Chile como corresponsal de la revista Panorama para cubrir los inicios del gobierno de la Unidad Popular bajo la presidencia de Salvador Allende. En 1971 comienza la filmación clandestina de Operación Masacre, con dirección de Jorge Cedrón, que se estrenará en 1973. En los años 1970 enseñó periodismo en villas miseria y auspició el Semanario Villero. También trabajó en Noticias (1973-1974), el diario oficioso de los Montoneros clausurado en agosto de 1974. Viajó a Palestina como corresponsan de ese diario. Este mismo año viaja por última vez a Cuba, para participar nuevamente en el jurado del concurso de Casa de las Américas.
Montoneros fue la organización con la que se había comprometido a final de una trayectoria, nada inusual para su generación, que incluyó el paso por distintas agrupaciones del nacionalismo de izquierda cada vez más inclinadas a la lucha armada. La estación previa había sido las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP, 1970-73). En Montoneros terminó ocupándose de asuntos de inteligencia como oficial segundo y luego del golpe militar de 1976 puso en funcionamiento una cadena informativa y una agencia de noticias clandestina denominada ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina), cuyas producciones recopiló Horacio Verbitsky en Rodolfo Walsh y la prensa clandestina (1985). Tras el golpe militar cuestionó en diversos escritos internos la política de la conducción montonera redactados entre noviembre de 1976 y enero de 1977 y publicados por Roberto Baschetti en Rodolfo Walsh, vivo (1994).
Su hija mayor, María Victoria Walsh, fue combatiente montonera y murió resistiendo a las fuerzas de seguridad en setiembre de 1976. Enterado de su final, Walsh escribió para ella una carta de terrible belleza. Su segunda hija fue una destacada militante por la memoria y los derechos humanos. Fue elegida diputada nacional por el frente Izquierda Unida.
Gabriel García Márquez consideró que la “Carta abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar”, un texto que estaba distribuyendo cuando fue acribillado por la fuerza de tareas de la Marina, es la obra maestra del periodismo latinoamericano. Con la fuerza y la exactitud que siempre distinguieron su prosa, Walsh ofrece un lúcido cuadro de situación en el primer aniversario del golpe militar más sangriento de la historia argentina y traza líneas de evolución que anticipan con claridad desarrollos que signarían las tres décadas siguientes.
Walsh fue baleado cuando se resistía al secuestro callejero por parte de un grupo de tareas naval en la esquina porteña de San Juan y Entre Ríos. Su cuerpo, del que no volvieron a hallarse rastros, fue visto por última vez en el campo de concentración de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). En los días siguientes a su desaparición, fuerzas militares saquearon su último domicilio en San Vicente (Pcia. de Buenos Aires) y se apropiaron de diversos materiales: escritos autobiográficos y narraciones en preparación que un detenido pudo leer en la ESMA y que Daniel Link rescató para su publicación en 1996.
En 2011 la justicia identificó y condenó por homicidio a siete de los autores de su muerte. En marzo del 2013 la Legislatura porteña votó la adición de su nombre a la Estación Entre Ríos de la Línea E del subterráneo, ubicada a metros de donde fue baleado.
Obra
- Variaciones en rojo, Buenos Aires, Hachette 1953.
- (comp.), Diez cuentos policiales argentinos, Buenos Aires, Hachette, 1953.
- (comp.), Antología del cuento extraño, Buenos Aires, Hachette, 1956.
- Operación masacre, Buenos Aires, Sigla, 1957.
- Caso Satanowsky, Buenos Aires, Verdad, 1958 (la primera edición autorizada es: Crimen Satanowsky, Buenos Aires, De la Flor, 1973.
- Los oficios terrestres, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1965.
- La granada. La batalla, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1965.
- Un kilo de oro, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1967.
- ¿Quién mató a Rosendo?, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1969.
- (comp.), Crónicas de Cuba, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1969.
- Un oscuro día de justicia, Buenos Aires, Siglo XXI, 1973.
Recopilaciones póstumas:
- Obra literaria completa, México, Siglo XXI, 1981.
- Horacio Verbitsky (ed.), Rodolfo Walsh y la prensa clandestina, Buenos Aires, La Urraca, 1985.
- El violento oficio de escribir. Obra periodística (1953-1977), Buenos Aires, Planeta, 1995.
- Ese hombre y otros papeles personales, Buenos Aires, Seix Barral, 1996, edición de Daniel Link (hay una segunda edición por De la Flor aparecida en 2007).
- Cuentos completos, Buenos Aires, de la Flor, 2013, edición y prólogo de Ricardo Piglia.
- Rodolfo Walsh, reportero en Chile. 1970-1971, Santiago de Chile, Ventana Abierta, 2017, selección y prólogo de Felipe Reyes F.
Cómo citar esta entrada: Tarcus, Horacio (2026), “Walsh, Rodolfo”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.
