TRAMA, Domingo José (Buenos Aires, Argentina, 2/9/1910 – Buenos Aires, Argentina, 20/5/2003).
Obrero naval, dirigente gremial de orientación anarquista.
Nació en La Boca, barrio porteño en el que vivió hasta los 80 años, de madre argentina y padre francés, obrero de la industria naval. El mayor de ocho hermanos, en 1922 terminó sus estudios primarios y dos años después se empleó como ayudante en comercios de la zona.
Cuando tenía 17 años ingresó como “pasarremache” en la firma Varaderos Ghioldi, afiliándose al Sindicato de Caldereros y Anexos. En 1928 sus compañeros Hermenegildo Rosales y Juan Navone lo presentaron al gremio de Pintores y Rasqueteadores, al cual se afilió. A partir de entonces y hasta 1950 se desempeñó como “changuista” en la reparación de buques para diversos talleres. Hacia 1930 empezó a frecuentar los bares de La Boca (“Roma” y “Paulista”) que visitaban obreros socialistas, comunistas y anarquistas, y a través de éstos se interesó en la ideología libertaria.
En 1930 la dictadura del Gral. Uriburu clausuró la Federación de Obreros de Construcciones Navales (FOCN) que nucleaba a cinco sindicatos, incluido al que pertenecía Trama. En 1932 la asamblea de Pintores y Rasqueteadores lo nombró bibliotecario del gremio. Durante los años siguientes y a causa de su activa militancia fue varias veces detenido por marineros de la Prefectura. En 1938 su sindicato lo eligió tesorero. En agosto participó en una asamblea de la FOCN que resolvió enviar ayuda a los combatientes republicanos de España. Desde entonces y hasta el final de la guerra civil, donó al pueblo español el 2 % de su quincena. En marzo de 1939 se negó a reparar el buque franquista “Cabo San Antonio” e intervino, junto a sus compañeros, en una huelga de cinco días al Taller Cariboni. El 9 de septiembre de 1940 integró una comisión de trabajadores que logró, tras un día de paro, que el prefecto de puerto desistiera de aplicar una disposición de la División Orden Social de la Policía Federal que obligaba a la FOCN a quitar de su carta orgánica expresiones como “boicot” y “acción directa”. En adelante, formó parte de todas las delegaciones obreras que en casos de conflicto dialogaban con las patronales y la Prefectura. Integró el Comité Pro Presos de Bragado y el 20 de noviembre de 1940, en nombre del sindicato de Pintores y Rasqueteadores, entregó a Pascual Vuoto la máquina de escribir con la que habría de redactar su libro Vida de un proletario, cientos de cartas y manifiestos de protesta desde la cárcel de Mercedes.
Con cuatro compañeros fundó el 21 de octubre de 1941 el Ateneo de Juventud de Obreros de Construcciones Navales, del que fue secretario. En 1942 fue designado secretario de su gremio. El 10 de octubre de 1942, durante el gobierno de Ramón Castillo, integró una comisión que se entrevistó con el ministro de Marina, Mario Fincati, a causa del intento oficial de imponer un carnet identificatorio de la Prefectura para permitirle a los obreros ingresar al puerto. Por tal motivo se inició una huelga y, luego de tres días, el Ministerio aceptó la propuesta gremial. Ese mismo año fue clausurada por segunda vez la FOCN.
En 1945, la asamblea de Pintores y Rasqueteadores lo reeligió secretario, ejerciendo el cargo hasta 1946 cuando fue designado por un año delegado ante el Consejo Federal de la Federación. En 1947 participó en la comitiva que presentó, ante la Unión de Constructores Navales, un petitorio de los empleados administrativos navales para constituir su propio sindicato. Debido a trabas oficiales al reconocimiento, participó en una huelga de 110 días en solidaridad con esos trabajadores. La FOCN fue clausurada por tercera vez durante 1947, cuando el gobierno peronista creaba un nuevo sindicato bajo control oficial. Como delegado del Consejo Federal de los gremios navales, integró en 1948 la comisión que compareció ante el Ministerio de Trabajo y le manifestó al ministro Juan Castro la decisión de la asamblea sindical de rechazar la supervisión de esa cartera sobre la FOCN.
En 1950 intervino en una huelga de 45 días en solidaridad con la Federación Marítima y al finalizar el conflicto el gobierno creó la Asociación Marítima Argentina, clausurando por cuarta vez la FOCN, la que, no obstante, siguió funcionando en la clandestinidad. En 1952 abandonó sus tareas de “changuista” para desempeñar un nuevo oficio: ayudante electricista en los Talleres Vignolo Hnos. Se afilió ahora a Metalúrgicos Navales, gremio que, al igual que los otros de la Federación, funcionaba en forma clandestina. Ese mismo año, mientras la Federación seguía clausurada, fue despedido de los Talleres Vignolo por asesorar a un grupo de obreros ante una maniobra de la patronal.
En 1955 el gobierno de la llamada Revolución Libertadora levantó la clausura de la FOCN, siendo elegido delegado por el gremio de Metalúrgicos Navales ante el Consejo Federal, el cual a su vez lo designó secretario general de la Federación. En 1956, junto a compañeros de los Consejos Federal y Regional, presentó un petitorio ante la Unión de Constructores Navales y al Taller estatal TARENA, en el que solicitaban el reconocimiento de la libertad sindical de la FOCN y la aceptación de la jornada laboral de seis horas. Ante la negativa, seguida de un lock out patronal, en octubre de 1956 encabezó —como secretario general de la Federación y acompañado por otros dirigentes anarquistas como Orlando Torrado, Manuel Novoa, Luis Bravo, Rodolfo Almeyda, Luis Tarducci, El Viejo Sforza, Damonti , Néstor Ramírez, Atilio Sciarroche, Joaquín del Mas— una huelga que se extendió por trece meses (de octubre de 1956 a noviembre de 1957. Fue la medida de fuerza más larga de la historia movimiento obrero argentino, conocida popularmente como “La Huelga de los Locos”.
A fin de año fue detenido por la policía, acusado de “impedir la libertad de trabajo” y de “uso de armas de fuego” luego de un atentado ocurrido en el puerto mientras él y un grupo de delegados mantenían una reunión con el patrón de los Talleres Tognetti. En el Departamento Central de Policía le iniciaron un proceso y lo enviaron a la cárcel de Villa Devoto, donde estuvo tres meses preso. En marzo de 1957 fue liberado y el 26 de octubre el Ministerio de Trabajo reconoció como gremio único al Sindicato Argentino de Obreros Navales (SAON), formado por los talleres estatales TARENA. La huelga finalizó sin el logro de los reclamos en noviembre de 1957, habiendo perdido, para entonces, su trabajo.
Trama realizó tareas temporarias en diversos talleres y continuó ocupando el cargo de secretario general de la Federación, sin afiliarse jamás al nuevo sindicato. En 1959 trabajó clandestinamente en los Talleres Ryan, donde desarrolló labores de reparación de barcos hasta que el taller cerró. En 1960 se afilió al Sindicato de Luz y Fuerza, se anotó en la bolsa de trabajo de ese gremio e ingresó a trabajar en el área de Jubilaciones y Pensiones de la Compañía Ítalo-Argentina de Electricidad. También en 1960, fue nombrado miembro de una Comisión de Reorganización de la FORA.
Se jubiló en 1969, cesando dos años después en su función de secretario general al producirse el cierre de la FONC a causa de la falta de afiliados y la negativa a someterse a las exigencias de la Ley de Asociaciones Profesionales. A los noventa años desempeñaba el cargo de secretario del Ateneo de Construcciones Navales y dirigía el periódico El Constructor Naval.
Falleció el 20 de mayo de 2003, poco antes de cumplir los 93 años. El 26 de octubre de ese año sus cenizas fueron arrojadas al Riachuelo por sus hijos Nélida y Oscar, en un emotivo acto en el que estuvieron presentes las palabras de Osvaldo Bayer, el presidente del Museo Histórico de La Boca Rubén Granara Insúa, y el periodista Rodolfo Perry. Se recitó para despedilrlo el poema con el que siempre deleitaba a su círculo más próximo: “Cultivo una rosa blanca” de José Martí.
Cómo citar esta entrada: Tarcus, Horacio (2025), “Trama, Domingo”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.