BABBY, Andrey / Andrés (seudónimos: Juan Konovezuk, Busilio Kuvenko) (Bukovina, Ucrania, Imperio Ruso, 1889 – ¿Buenos Aires, Argentina?, sin fecha precisa de fallecimiento).
Tenedor de libros de origen ruso, partidario de la acción directa.
De profesión tenedor de libros, inmigra a la Argentina en diciembre de 1918, compartiendo una habitación con el socialista revolucionario de origen ruso Boris Wladimirovich German en la calle Corrientes 1970 de la ciudad de Buenos Aires. Es probable que formara parte, junto a su compañero de pieza, de la Federación de Organizaciones Obreras Rusas de Sudamérica (FORSA)
Ante la necesidad de contar con fondos para lanzar un periódico ruso y organizar la autodefensa obrera en el contexto de una fuerte represión sobre el movimiento obrero, el 19 de mayo de 1919 intenta, con el chofer de origen italiano Luis Chelli y su compañero de cuarto, el asalto a la agencia de cambios Perazzo situada en la calle Corrientes 347 de la ciudad de Buenos Aires. Babby siguió al matrimonio compuesto por Pedro A. Perazzo y Teresa Garrone cuando cerraban su negocio y, portando un maletín con dinero, ingresaban a un tranvía para dirigirse a su domicilio. Cuando descendieron, Babby bajó tras ellos, los amenazó con una pistola y tomó con fuerza el maletín, tras un forcejeo con Perazzo. German y Chelli lo esperaban en un automóvil, pero Babby salió corriendo con el maletín, sin dejar de disparar a sus perseguidores, lo que advierte a los policías que se encontraban en las proximidades.
German logra huir con el chofer Chelli, mientras Babby mataba de un disparo al policía José Santillán, que lo perseguía. Malherido, la policía logra finalmente detener a Babby. En el episodio, el matrimonio resultó ligeramente herido.
La policía lo considera en principio un ladrón común y corriente. Pero poco después es detenido Chelli, en cuya casa la policía descubre publicaciones políticas, probablemente anarquistas. German había logrado escapar e instalarse durante algunas semanas en San Ignacio (Misiones), pero cuando es finalmente apresado, la policía descubre el carácter político del robo. Aparece entonces en los medios como “un individuo de tendencias maximalistas y cuya instrucción es vasta y compleja”. German revela que el móvil era conseguir medios “para defender las masas de Argentina contra el cometido de la Liga Patriótica” a través de una declaración manuscrita que firma “German” ante el comisario de policía Foppiano. La policía captura en su domicilio de la calle Corrientes 1970 veinticuatro pinturas de su autoría. Se declara único culpable aunque declara tener la “conciencia limpia”. Son considerados “anarquistas”. German es condenado a prisión perpetua, Babby a 25 años y Chelli a un año.
El fiscal pide la confirmación de la sentencia. Pero los jueces de la Cámara de Apelaciones, piden pena de muerte a Babby y German, argumentando que “los acusados formaron un complot”.
Si bien German “no participó en el asesinato del agente Santillán, le corresponde la misma responsabilidad porque la ley considera que hay solidaridad absoluta en los delitos de los complotados”. Los acusados escapan a la pena capital porque el fallo de la Cámara no es unánime, y les dan la pena de “presidio perpetuo” en Ushuaia.
El movimiento anarquista consideró a Baby y a German como militantes de su movimiento. El 27 de mayo de 1922 el periódico anarquista La Protesta publicaba una lista de aportes solidarios para presos rusos detenidos en Ushuaia: son once trabajadores del Pozo petrolero 1, ubicado en la Estación Challacó, en la provincia de Neuquén. La Federación de Organizaciones Obreras Rusas de Sudamérica (FORSA) es la organizadora de la colecta. Los destinatarios son Simón Radowitzky, Boris W. German y Andrés Babby.
El miércoles 22 de abril de 1925, según informaba el diario Crítica, Babby, el penado número 5, había conseguido un arma de fuego lo que permitió fugarse nada menos que del pabellón de castigo (conocido como “pabellón de los suplicios” o “berlina”) con otros cinco presos: Samuel Orchowboy, Carmelo Morales, Juan o Hans Boll (o Pieprich), Alberto Zúñiga (o Barrera) y Antonio Lawrensky. Recapturado en las cercanías del penal, Babby debió declarar ante el teniente Julio Ugarriza. Según un testimonio recogido por el diario Crónica, “procedieron a colocar un cajón fúnebre al lado”, para atemorizarlo. Uno de los guardiacárceles de apellido Andrés le dijo. “Si no declarás quién te dio el arma que llevabas, te vamos a matar”. Como Babby no respondió, “los empleados lo apaleraron en la cabeza” y Bloise, otro de los guardiacárceles, “lo obligó a colocar las manos en una prensa de copiar y presionó hasta destrozarle los dedos. Babby no lo delató, sin embargo. Lo condujeron entonces al calabozo con las manos sangrando. Una vez dentro le arrojaron un balde de agua” (“Los presos de Ushiaia no son hombres, son números”, en diario Crítica, Buenos Aires, 30/6/1925, p. 8).
El 2 de julio de ese mismo año el diario anarquista La Protesta lo mencionaba como uno de los presos azotados y en grave estado de salud (“En Ushuaia continúa el tormento”, en: La Protesta nº 5061, Buenos Aires, 2/7/1925, p. 2).
Según los historiadores rusos Jeifets, enfermo a causa del frío y los malos tratos, Babby falleció poco después de cumplir su condena.
Cómo citar esta entrada: Tarcus, Horacio (2026), “Babby, Andrés”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.
