VALENCIA, Álvaro Pío (Popayán, Cauca, Colombia, 04/08/1911, Popayán, Cauca, Colombia, 18/06/1998).
Profesor de la Universidad del Cauca y del Colegio Mayor del Cauca. Conferencista. Alcalde y concejal del municipio de Popayán. Rector de la Universidades Santiago de Cali y de la Universidad Autónoma de Occidente de Cali. Miembro del Comité permanente por la defensa de los Derechos Humanos, del Comité Central del Partido Comunista Colombiano (PCC), y de la Junta Directiva nacional, regional y local de la Unión Patriótica. Columnista ocasional de periódicos locales y de El Espectador. Dirigió los periódicos regionales El Demócrata (1945) y La Voz del Pueblo (1946) del PCC.
Álvaro Pío nació en Popayán el 4 de agosto de 1911. Miembro de una familia aristocrática y conservadora regida por la figura de su padre, el poeta Guillermo Valencia, y luego reafirmada por la presidencia de la república que ejerciera su hermano Guillermo León Valencia (1962-1966).
A los 14 años entró a estudiar derecho en la Universidad del Cauca. Proceso estudiantil en el que se destacó rápidamente como líder. Esta cualidad y su procedencia familiar hicieron que su primera conferencia magistral tuviera lugar en el Paraninfo de su universidad el 17 de diciembre de 1930, mientras era un estudiante. Justo durante la celebración de los cien años de la muerte de Simón Bolívar.
Siendo todavía un niño, vivió la situación de zozobra que produjo un movimiento indígena encabezado por Manuel Quintín Lame en 1914, el cual amenazaba con tomarse Popayán o de formar una república independiente. Ese movimiento estaba en contra del sistema de la terrajería, una subyugación a la que eran sometidos los indígenas por terratenientes que les cedían un pedazo de terreno para tener su vivienda y alguna huerta, bajo la condición de entregar su trabajo durante cuatro o cinco días de la semana; de esta forma se les imponían condiciones de sometimiento en su vida personal y familiar. Álvaro Pío recordaba cuando aquel líder indígena fue detenido y paseado por enfrente de su casa y por el parque principal de la ciudad, amarrado con cadenas. Destacaba de él su valor, convicción y entereza en sus propósitos, y más tarde resaltaría la vida de los indígenas en general y su lucha, como un buen ejemplo para la realización de una reforma agraria.
Asimismo, a la edad de 16 años, Álvaro Pío experimentó la fuerza oratoria de la llamada “Flor del trabajo”, María Cano, en el viaje que ella hiciera por el sur de Colombia en 1927. Esta gira fue respaldada por la primera organización marxista del país, el Partido Socialista Revolucionario (PRS), y Cano contó con la compañía del líder socialista Ignacio Torres Giraldo. Álvaro Pío escribió un Anecdotario y en él resaltó la relación con su padre justo en el período en que vivió en Popayán (1919-1923), pero allí no hace mención a Torres Giraldo.
Álvaro Pío se graduó como abogado en el Colegio Mayor del Cauca y allí mismo comenzó su actividad laboral como docente en 1930, oficio que realizó en diferentes períodos a lo largo de su existencia.
Sus primeros pasos en la vida política y diplomática los dio a la sombra de su padre cuando este fue nombrado como delegado de Colombia a las negociaciones para dirimir el conflicto bélico con el Perú por la disputa de un territorio en la frontera amazónica en 1932. Valencia padre incorporó a su hijo Álvaro Pío como secretario, siendo la ciudad de Rio de Janeiro el lugar donde ejerció esa función. La actividad diplomática terminó con el acuerdo entre las partes, pero se extendió con el nombramiento que en 1938 Valencia padre recibiera como adjunto de la delegación de Colombia en Washington (El Liberal, 13/12/1938, pp. 1-6). Además, en junio 22 de 1937 fue registrado como socio de la Sociedad Geográfica del Departamento del Cauca, filial de la Academia de Ciencias geográficas de Colombia, acta de instalación en la que se indica que el economista Antonio García Nossa era su fundador (Revista Popayán, 1953).
Fue a partir de 1939 que Álvaro Pío empezó su vida pública como tal. En la ciudad que lo vio crecer fue nombrado bibliotecario de la Universidad del Cauca el 26 de octubre de ese año bajo el respaldo liberal. En paralelo, aparece en un listado de profesores de dicha institución. Luego, en 1941, fue trasladado a la Escuela de artes y oficios como director, de donde se retiró para apoyar la candidatura de Alfonso López Pumarejo a la presidencia de la República (El Liberal, marzo 21 de 1941).
Álvaro Pío fue nombrado alcalde de Popayán en diciembre de 1943, con el respaldo del Partido Liberal. De este ejercicio él mismo resalta su cumplimiento del pago de las prestaciones sociales a los trabajadores del municipio y la promoción de un ambiente laboral favorable a quienes se desempeñaban en la administración municipal. También destaca el cuidado de los alcantarillados en diferentes barrios y la construcción de casas para obreros como parte inicial de un proyecto al que aspiraba se diera continuidad y para el cual logró una adjudicación de 10.000 metros cuadrados a través de la Cooperativa de Artesanos y Agricultores del Cauca. También dio importancia a la disminución de gastos en el municipio. Se retiró de ese cargo cuatro meses después el 14 de marzo de 1944 para entrar a realizar una acción política directa en una campaña electoral.
Los nombramientos a los cuales accedió como funcionario público entre 1939 y 1944 los asumió a nombre del Partido Liberal, en la corriente radical. Lo que expresa una ruptura con las ideas y militancia conservadoras de su familia: una radicalización política e ideológica que lo llevaría al comunismo. Sin embargo, Pío Valencia reconoció en reiteradas ocasiones el respaldo de su padre en su formación intelectual, incluso aseveró haber recibido de él El Capital de Marx en la edición de Deville. La tesis de grado que Pío Valencia presentara en 1930 para graduarse en Derecho fue denominada “Crítica económica” y aunque es un documento que no ha logrado ser establecido en ninguno de los archivos o centros documentales consultados, sí existe el informe del presidente del jurado, el historiador Arcesio Aragón, que indica que en esa tesis se desarrollan tesis y principios filosóficos próximos a “la corriente filosófica y política” del marxismo.
Álvaro Pío conoció muy joven a Jorge Eliécer Gaitán, “cuando él vino a Popayán”. Asoció esta visita con la fundación “del primer comité sandinista que apoyaba la lucha de Augusto C. Sandino en Nicaragua contra Estados Unidos” (Museo Nacional Guillermo Valencia, 2020). Se observa así una transición política que lo desvinculó de forma duradera a la tradición conservadora de su familia. Navegando en las aguas de la izquierda liberal representada en Gaitán y, coyunturalmente, por López Pumarejo:
“Mi ingreso a la política se debió al movimiento nacional en favor de la candidatura del señor Alfonso López, que a mi juicio era en esas circunstancias el único ciudadano preparado para gobernarnos. Sigo creyendo que él representa el auténtico movimiento de izquierdas, al cual pertenezco por convicción profunda” (El Liberal, marzo 15 de 1944, p.1).
En particular, se ubicaba en lo que consideraban una orientación socialista, tal como lo reseña El liberal:
“Ocupó la tribuna el doctor Valencia, quien comenzó manifestando que a pesar de su ascendencia netamente conservadora, había llegado a la conclusión, tras largas meditaciones y profundos estudios, que las doctrinas de aquél partido no son las que más se conforman con los momentos que vive la humanidad y mucho menos con la defensa de los postulados democráticos, expresando que por ese motivo había venido presentándose ante los pueblos como un modesto socialista, partido desde el cual creía poder servir con eficiencia los intereses de los trabajadores” (El Liberal, 05/03 1943: 1-2).
En efecto, una vez superada la lucha electoral que llevó a López Pumarejo a su segundo mandato presidencial, Álvaro Pío entró a militar en el Partido Socialista Democrático (PSD). Aduciendo políticas represivas en los tradicionales Partido Liberal y Partido Conservador que le impedían su libre “desenvolvimiento de la personalidad, la limitaba, era injusto y producía conflictos”. Y agrega: “esta situación me llevó a ingresar al Partido Comunista (PCC) en 1945, dos años después de muerto mi padre” (Valencia, 2024, p. 223). Vale aclarar que el Partido Comunista Colombiano, en su Segundo Congreso realizado entre agosto 4 y 8 de 1944, pasó a llamarse Partido Socialista Democrático, bajo la dirección de Augusto Durán (Medina, 1980, p. 436). De esta manera el partido se aproximó más a los liberales y se distanció de sólidos procesos previos: en la práctica terminó por atraer a dirigentes de izquierda reacios a militar en un partido con orientación soviética como lo había sido hasta ese momento. “Se hicieron socialistas personalidades democráticas como Juan Francisco Mújica, Álvaro Pío Valencia, Diego Montaña Cuellar, etc.”. (Medina. 1980: 456).
La militancia de Valencia en el comunismo no estuvo exenta de críticas radicales, tanto en el orden local como nacional. Al vincularse al comunismo se introdujo en la agitada vida política del período. Con el grupo local del partido, Valencia fundó el periódico El Demócrata en 1945, el cual cambió su nombre en agosto de 1946 por La Voz del Pueblo y del cual dirigió los tres primeros números. El PSD participó, en ese mismo año, en el proceso electoral y Valencia encabezó la lista de los concejales elegidos. En febrero de 1947 le fue asignada a él la función de secretario de educación del PSD en asuntos campesinos e indígenas.
En su actividad de concejal cuestionaba las políticas debatidas en el orden nacional, tanto en la confrontación entre el liberalismo y el conservatismo, como en aquellas agenciadas por parte del gobierno de turno. Fueron reiterativos sus llamados a la defensa de los intereses de los trabajadores y de los barrios populares: impulsaba aumentos de salarios de los empleados del municipio y mejoras en sus condiciones laborales, de vivienda popular y condiciones urbanísticas de estas; pidió indemnización a trabajadores despedidos por la alcaldía en octubre de 1946; propuso y auspició políticas favorables al bienestar común de los pobladores de la ciudad en relación a lo sanitario, la atención de galerías, la mejora de acueductos, calles, servicio eléctrico y alcantarillados, así como el acondicionamiento de las entidades de atención a los enfermos. En lo relativo al debate político al interior del partido, Álvaro Pío se unió al sector mayoritario adverso a las tesis browderistas, el cual logró retornar al nombre de Partido Comunista de Colombia durante su V Congreso, momento en el cual se “produjo la elección de Álvaro Pío Valencia como miembro del Comité Central” (Jaramillo, 2005: 127). En carta de abril 12 de 1949, el Partido Comunista consigna este reconocimiento y resalta la participación de Valencia en la “multitudinaria concentración” en Bogotá convocada por el PCC dos meses antes (Medina, 1980: 586).
Álvaro Pío mantuvo su militancia a pesar de los cambios políticos del comunismo. Participó en la IX Conferencia comunista en Popayán en marzo 18 de 1949, en la cual también hicieron presencia Gilberto Vieira y el indígena José Gonzalo Sánchez, exsecretario de Quintín Lame, de quien Sánchez se había distanciado para pertenecer a esta organización partidaria. Valencia reiteró postulaciones a cargos de elección popular como el Concejo Municipal de la capital del Cauca, la Asamblea departamental y el Congreso de la República, incluso fue postulado por una comunidad indígena como candidato presidencial en una oportunidad.
En mayo 7 de 1948 distribuyó una hoja volante en respuesta a los conservadores Carlos Arango Vélez, Luis Navarro y su propio hermano, Guillermo León Valencia Ellos habían producido un escrito acusando al Partido Comunista por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. Aquel volante, además de ser un documento de clarificación de la inocencia de los comunistas, testimonió la visión ideológica del maestro: argumentó que el de Gaitán fue “un asesinato que solo podía convenir a las grandes fuerzas económicas, sociales y políticas” (Valencia, 2024, p. 276); explicó las desigualdades económicas y sociales del país como efecto de factores creados por el sistema capitalista y como funcionales a quienes asesinaron a Gaitán para impedir la superación de esas desigualdades por el eventual ascenso presidencial del líder liberal. Valencia prolongó su debate hacia el papel regional de los conservadores locales que llamó “Godismo impío”, alineado con el ejercicio de dominación impuesto en el país por parte de la Iglesia católica. En contraste, Valencia participó en un comité Nacional de paz en 1951, el cual reaccionaba a las posibilidades de una tercera guerra mundial e impulsaba la búsqueda de un “Pacto mundial por la paz”. Propósito que a nivel nacional era orientado por líderes políticos e intelectuales como Baldomero Sanín Cano, Luis Carlos Pérez, su esposa y poeta, Matilde Espinosa, Manuel Cepeda Vargas, entre otros (El Liberal, 17/09/1951).
No es descartable que aquella discusión pública hubiera incidido en su retiro de la Universidad del Cauca donde Valencia orientaba las cátedras de Economía política, Economía general, Sociología y Sociología americana. Para entonces, la institución estaba regida por un Consejo directivo de mayoría conservadora y el periódico local, aunque de orientación liberal, señaló que en la discusión avanzada por Valencia “se habló del catolicismo, del peligro comunista, de la corrupción de la juventud por tales ideas” (El Liberal, 07/28/1949). En efecto, Valencia perteneció al ambiente académico como docente, pero más que discurrir por discusiones teóricas se centraba en aquellas que lo comprometían con el ejercicio político. En diferentes ocasiones ofreció entrevistas en medios locales, regionales y nacionales sobre el devenir universitario: los problemas y la función social de la institución y de la educación en general, el asunto del desarrollo científico, las tensiones entre autonomía universitaria y respaldo estatal, entre otros asuntos.
Mención especial, en relación a la trayectoria académica de Valencia, requiere su nombramiento como rector de la Universidad Santiago de Cali (USACA). Esta entidad privada fue fundada en 1958 y una década más tarde su movimiento estudiantil combativo confrontó el manejo de la institución y la falta de participación de profesores y estudiantes universitarios en su dirección, lo cual derivó la salida del rector en ejercicio. Álvaro Pío Valencia tenía una relación incipiente con el estudiantado de esta universidad a través de algunas conferencias allí ofrecidas, pero el movimiento le pidió asumir como rector en ese conflicto. Así que renunció a la Universidad del Cauca, donde además era crítico de la expulsión vivida por estudiantes que estaban en huelga, aceptó la incorporación como rector de la USACA el 3 de diciembre de 1968 y admitió allí a varios de los estudiantes expulsados de la otra institución. De su función como rector resalta que la propuesta de “cogobierno era entonces una idea que los estudiantes tenían pero que no habían conseguido que la aceptaran. El cogobierno nos dio un gran resultado en la Santiago de Cali. Se pacificó la universidad” (Parra, 24/07/ 2023).
En efecto, el cogobierno reclamado por los estudiantes era una de las discusiones centrales de los grupos de izquierda con presencia en el movimiento estudiantil durante el pico de movilización iniciado en 1970 y radicalizado al año siguiente en varias universidades y colegios de secundaria del país. Entre los argumentos en contra de esta discusión estaba considerar que las decisiones de poder universitario en las lógicas del cogobierno respondían más a la correlación de fuerzas de las clases dominantes que al devenir específicamente universitario. Valencia permaneció en esta rectoría hasta el 7 de diciembre de 1970. Un hecho singular de su gestión fue el nombramiento de Estanislao Zuleta como vicerrector el 12 de marzo de 1969, quien ejerció el cargo hasta junio de 1970. Se trataba de un intelectual marxista ya reconocido en algunos espacios de la vida académica del país.
Valencia también llevó las riendas de la Universidad Autónoma de Occidente de la ciudad de Cali, institución privada que respondía a los intereses de una elite empresarial que se presentaba como opción más estable que la Universidad del Valle, institución estatal que era escenario de álgidas movilizaciones estudiantiles durante el período. La dirección de la institución universitaria fue concretada por Álvaro Pío hasta septiembre de 1971, también como respuesta a un llamado de los estudiantes en conflicto con las directivas universitarias. Asimismo, logró impulsar el cogobierno, armar una estructura organizativa con la introducción del Consejo Superior Universitario y estabilizar la institución.
De otro lado, la trayectoria de Álvaro Pío Valencia exhibe un interés por los principios filosóficos y políticos del cooperativismo. El 29 de enero de 1939 participó en la fundación de la cooperativa de Artesanos y Agricultores del Cauca, Limitada. Su nombre aparece en la “junta de fundadores”, junto con el de otros artesanos y trabajadores pertenecientes al Partido Comunista como Tulio Guevara. En ese momento fundacional, Valencia fue nombrado gerente provisional (Hechos, p. 4), cargo que dos años después, en febrero de 1941, asumió en propiedad y luego ocupó otros puestos directivos de esa organización por tres o cuatro años más. En relación al cooperativismo, es de destacar que durante su ejercicio como alcalde de Popayán ofició como anfitrión del Congreso Bolivariano de Cooperativismo realizado entre el 8 y 10 de enero de 1944. En su alocución de apertura planteó: “El movimiento cooperativo significa la iniciación de una serie de realizaciones que forma parte integrante de los ideales del Libertador. Los jóvenes de esta generación deben darse cuenta de ello” (El Liberal, 1944, p 1 y 4).
El 17 de marzo de 1965, el sociólogo y sacerdote Camilo Torres Restrepo dio a conocer la plataforma de su movimiento político, Frente Unido, con el cual Álvaro Pío se expresó afín ideológicamente. En sus memorias declara haber compartido ideas y amistad con Camilo y alude a los vínculos familiares que la madre de este, Isabel Restrepo Gaviria, tenía con Popayán y con la familia Valencia. Como es conocido, Camilo Torres optó por la vida guerrillera y poco después fue asesinado en combate en el enfrentamiento de Patio Cemento, en el municipio de San Vicente de Chucurí, departamento de Santander. Valencia declaró haber recibido una fotografía de Camilo vestido de guerrillero, luego de manifestarle desacuerdo con su opción militar:
“Me dijo que se iba a la guerrilla. Yo le manifesté que me parecía un error que se pusiera en frente de las balas del gobierno, porque Colombia podía perder el mejor líder que tenía en ese momento. Que él podía crear un gran movimiento nacional que cambiara la situación del pueblo colombiano, pues había credibilidad en él” (Hilda Pardo, 1993-1996).
Volviendo a las relaciones de Álvaro Pío Valencia con el comunismo local, vale mencionar que durante la década de 1960 no se hace visible su participación en el partido pero el 11 de abril de 1972, aparece en una lista para la Asamblea departamental encabezada por un militante de izquierda liberal del Frente Democrático y encabezando la lista para el Concejo municipal donde también se encontraban Tulio Guevara del Partido Comunista y Jesús María Zambrano del Movimiento Obrero Independiente Revolucionario (MOIR), una de las organizaciones de orientación china en Colombia. Obtuvo esta última curul con 414 votos (El Liberal, 21/04/1972, pp. 1 y 8). Se recuerda que el PCC impulsó desde su IX Congreso en 1962 confluencias con otros partidos u organizaciones, estrategia implementada luego de recuperar la legalidad que le había quitado el gobierno militar en 1958. Dicha legalidad estaba rodeada de estigmatización y persecución durante los gobiernos del Frente Nacional (1958-1974) que dificultaban el trabajo político, por lo cual la estrategia de alianzas se fortaleció. En la década de 1970 se volvió a crear el Frente Democrático, algo similar al denominado Frente Democrático de Liberación Nacional establecido en el VII Congreso del partido en abril de 1952 y que no había tenido mayores avances dadas las circunstancias de violencia política que en ese momento vivía el país. Así pues, a partir del XI Congreso del Partido Comunista efectuado en 1971 bajo la consigna de “Unidad obrera y popular hacia el socialismo” se impulsaron acuerdos electorales con otros grupos políticos.
Esto explica la mencionada contienda electoral de 1972 en la que Álvaro Pío fue electo concejal: tomó posesión en noviembre de ese año y mantuvo su representación hasta 1974. La confluencia de militantes del liberalismo, del Partido Comunista, de la Alianza Nacional Popular (ANAPO) y del MOIR en esa coyuntura electoral, fue una antesala para la configuración de la Unión Nacional de Oposición (UNO) a fines de 1974 y un puente de acercamiento de Valencia al MOIR.
Aunque no se conocen las circunstancias específicas del distanciamiento suyo al Partido Comunista, sí se observa su re ubicación en el costado maoísta luego de la escisión sino soviética que también se diera en la política local. En abril de 1974, Álvaro Pío ya no aparece en las listas de candidatos de la UNO ni mencionado en la correspondencia que este frente enviara al alcalde municipal de Popayán en marzo 9 de 1974. Mientras que un poco después, en el periódico Tribuna Roja, órgano del MOIR, se reseña una reunión que esta colectividad tuviera en Popayán con la ANAPO en noviembre de 1976 en la que Álvaro Pío opinó que “desde el momento en que conoció más a fondo al MOIR” supo que era “el grupo que va a aglutinar a las masas con amplitud revolucionaria”. De hecho, el 15 de octubre de 1976 suscribió una declaración sobre su propósito de participar en el Concejo Municipal de Popayán como representante del MOIR. Dicha declaración estaba respaldada por el representante de la ANAPO, Luis Carlos Olano Cobo, y en ella también denunciaban “ante los ojos del pueblo los dos males que aquejan a la nación: la dominación política, económica y cultural que sobre ella ejerce el imperialismo norteamericano y la explotación terrateniente existente en el campo sobre los campesinos colombianos” (Concejo municipal Popayán, 1976). Subyace en este texto la orientación política maoísta asociada a la lucha nacional de carácter antiimperialista y semifeudal, lo que le daba un mayor protagonismo al campesinado, máxime en la región predominantemente agraria del Cauca donde Valencia actuaba. También se nota también la orientación política inclinada por alianzas a través de frentes en contraste al énfasis comunista en la dictadura del proletariado: “solo mediante la unidad de todos los oprimidos, en un gran frente unido podremos hacer marchar nuestra nación y nuestro pueblo, por los caminos de la liberación”. Allí especificaba los actores sociales confluyentes en ese proceso: “El pueblo, clase obrera, los campesinos, los empleados, las asfixiadas capas medias de la población, todas las fuerzas sociales”, todo lo cual se identificaba como el camino hacia “la liberación y el progreso” (Tribuna Roja, 02/ 1977).
El que Valencia proponía no era un debate solo ideológico, pues también anunciaba centrarse en varias prácticas locales. Una de ellas era la exoneración de impuestos que el municipio pagaba al gobierno nacional, lo que conllevaría a una disminución en el déficit presupuestal. Otra era el pago de una deuda de una empresa de la ciudad de Cali a los indígenas de una mina de azufre en Puracé, municipio cercano y articulado con Popayán, capital del departamento del Cauca. Por último, se proponía la defensa de la Universidad del Cauca ante la crisis económica que vivía (Concejo municipal Popayán, 1976). Álvaro Pío continuó como concejal hasta 1980, momento a partir del cual pasaría un lustro sin mayor participación política. Entre tanto fue invitado a conferencias en instituciones universitarias, eventos culturales en varios municipios y foros de índole política que lo evidenciaron como un referente político e intelectual a nivel regional y nacional. Aunque no se conocen las circunstancias específicas, se dio un nuevo distanciamiento de Álvaro Pío al MOIR.
El gobierno nacional presidido por el conservador de Belisario Betancur (1982-1986) planteó que el conflicto armado obedecía a condiciones económicas y sociales y no solo a las que se le atribuían a la “guerra fría”. Por eso aceptó entrar en negociaciones con las organizaciones guerrilleras, en particular con las Farc. Uno de sus primeros acuerdos fue la apertura de un espacio político para posibilitar su desmovilización. Fue así como se creó la Unión Patriótica (UP), organización política que agrupaba a diferentes organizaciones de izquierda, movimientos sociales y personalidades públicas acordes con el proceso en curso; incluyendo algunos guerrilleros que pasaron a integrarla. Su fundación se concretó en un Congreso Nacional realizado en Bogotá entre el 14 y el 16 de noviembre de 1985.
Álvaro Pío se vinculó a este proceso, consecuente con su interés en la unidad de las fuerzas de izquierda del país. De inmediato fue incluido en la Junta Directiva Nacional, junto con otros dos dirigentes regionales: Álvaro Astudillo y Rubén Darío Fernández. De la misma manera, en 1986, fue elegido presidente de la Junta Departamental en reconocimiento de su trayectoria y su liderazgo local y regional. Participó en dos procesos electorales que prosiguieron a la formación de esta organización: 1986-1988 y 1988-1990. En declaraciones de marzo de 1986 opinó que ese paso por la UP no relegaba su convicción en la necesidad de una transformación más profunda de la sociedad sin limitarse a la democracia representativa y al voto: “Estoy en una lista electoral porque deseo colaborar en el proceso de paz, a pesar de mi convencimiento profundo de que en Colombia solamente habrá verdadera justicia cuando el pueblo tome el poder dentro de una revolución triunfante” (Valencia, 2024, p, 294). Esta tesis sobre la toma del poder, popular a partir de la Revolución Cubana y de la formación de grupos guerrilleros en Colombia durante la década del sesenta como las FARC, el ELN y el EPL, también fue adherida por Valencia en varias ocasiones. En una concentración en la plaza de toros de Popayán en 1976, cuando se lanzaron candidaturas del MOIR ante diferentes corporaciones, en el año de 1976, afirmó: “Hay que tomar el poder para el pueblo, cueste lo que cueste, y eso no va a ser con votos, compañeros, eso va a ser con armas” (Álvaro Pío Valencia, conferencia, 1976).
Las votaciones le dieron un notable impulso a la UP, tanto a nivel regional como nacional. La participación de Valencia en esta corporación fue tan dinámica como en las anteriores y también ocupó lugares de elección popular. En el primer período fue nombrado miembro de la Junta de planeación y en la de Preservación del Centro histórico. Funciones que en ese momento eran cruciales para la reconstrucción de la ciudad afectada por un terremoto ocurrido el 31 de marzo de 1983. Desde el Concejo Municipal en el que había sido elegido, Valencia se empeñó en respaldar los asentamientos que a partir de esa tragedia natural se armaron en diferentes sitios de la capital caucana, expresión de las grandes dificultades humanas que atravesaba la población.
Al finalizar 1986, fue incluido en la mesa directiva provisional de la defensa de los Derechos Humanos, organismo que se estaba creando en el departamento del Cauca en correspondencia con la iniciativa nacional. Este espacio se creía necesario, dado el avance del narcoterrorismo impulsado por el Cartel de Medellín que produjo asesinatos por doquier y afectación a defensores y defensoras de Derechos Humanos. Valencia participaba en dicha mesa directiva era paralelo a su ejercicio en el Concejo Municipal. Terminado el período de representación en esta instancia, Valencia no volvió a participar en procesos electorales, aunque siguió persistiendo en el propósito que se planteó desde que se inició en la vida política: avanzar en la unidad de las organizaciones de izquierda, pese a la dificultades de esto:
Desgraciadamente, la contradicción política en la izquierda es la que nos tiene perdidos porque a mí me parece que hablan mucho de Marx, de Lenin y de Mao; pero, no los leen. Si los leyeran, entonces no cometieran esos errores sectarios fraccionalistas, y serían un solo movimiento, encabezado sobre la base de una transformación agraria, total, hacia una nueva Constitución, nacionalización de la tierra y colectivización de la tierra”. (Valencia, 2024, p. 191)
El proceso de la UP en el que Álvaro Pío participó apuntaba a concretar ese propósito de unidad, pero fue abortado por el genocidio contra sus militantes ejercido por el Estado en asocio con el narcotráfico, y por las contradicciones entre las diferentes organizaciones de izquierda. Su salida de la UP no implicó aislamiento total de la vida política y cultural, pues mantuvo su participación en eventos culturales y en charlas a las que era invitado por instituciones y organizaciones sociales.
Álvaro Pío terminó su vida en la Casa Valencia en Popayán el 18 de junio de 1998. Difícilmente puede ser olvidado, en tanto representó una disrupción de la tradición aristocrática de la ciudad y de su familia. Su presencia en la lucha política de la izquierda en el Cauca desde inicios de la década de 1940 del siglo pasado dejó una referencia inevitable en el discurrir histórico de la región y del país. En función de lo que Hernán Torres, familiar cercano a él, sintetizaba como su lucha por un tipo de socialismo:
“Socialismo así, significaba entonces para él: colectivismo y cooperación, servicio social, altruismo y al final de todo, una sociedad humana más tolerante y más justa para el hombre (y opuesta, por supuesto, tanto al individualismo y la competencia desleal como a la insaciable búsqueda de las ganancias” (Torres, 1999).
Cómo citar esta entrada: Jaramillo Salgado, Diego (2025), “Valencia, Álvaro Pío”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.
