GOIBURÚ, Agustín (San Cosme, Itapúa, Paraguay, 28/08/1930 – secuestrado y desaparecido en Paraná, Entre Ríos, Argentina, 09/02/1977).
Militante de la juventud colorada del MOPOCO y miembro del Ejército Popular Revolucionario (EPR) durante la dictadura de Alfredo Stroessner en Paraguay.
Hijo de Olegaria Giménez y de Agustín Goiburú López. Su padre falleció en 1935, en una acción militar en los últimos meses de la Guerra del Chaco. Luego de esto, Agustín fue enviado a Asunción donde fue criado por uno de sus tíos, también militar: Mario Agustín Pastore Goiburú. En 1946 su tío falleció durante un enfrentamiento generado por el alzamiento de la Caballería, hecho que daría inicio a una apertura democrática en el país. Nuevamente Agustín pasó a vivir con otros tíos, los Talavera Goiburú, mientras cursaba el secundario en el Colegio Nacional de la Capital.
No hizo el servicio militar. Su libreta señala como motivo: “Inepto A. Artículo 114”. En 1950 ingresó a la Facultad de Medicina y comenzó a militar en la juventud del Partido Colorado, en ese momento en el poder. Una vez recibido, comenzó a trabajar en las guardias del Hospital de Clínicas, en el servicio de Traumatología del Instituto de Previsión Social, incluyendo una especialización en traumatología en Brasil en 1956. Un año antes había contraído matrimonio con Elba Elisa Benítez, hija de Rogelio R. Benítez, un conocido militar que había sido partícipe clave en el regreso de los colorados al poder en el año 1947.
Con un buen pasar económico, una respetada trayectoria profesional y una familia constituida, tuvo que renunciar a su cargo y pasar a la clandestinidad en 1958 cuando se solidarizó con la jefa de la Guardia del Policlínico Policial Rigoberto Caballero —Gladys Meilinger— quien se había negado a firmar certificados de defunción falsos en los que se constataba causa de muerte por paro cardíaco, a pesar de que los cadáveres presentaban claros signos de tortura.
En septiembre de 1959 solicitó asilo en la embajada de Uruguay, pero luego de un mes sin conseguir el salvoconducto, abandonó la embajada y cruzó en balsa a Argentina en forma clandestina.
Para marzo de 1960 se asentó en Santa Ana, provincia argentina de Misiones, donde vivió con su familia tres años. Durante esa época, en junio de 1960, presenció cómo la marea depositaba en las orillas del lado argentino del Paraná los cuerpos mutilados de guerrilleros paraguayos, tirados desde aviones durante las acciones de contrainsurgencia contra militantes del FULNA y del Movimiento 14 de Mayo.
En enero de 1962 planeó secuestrar un avión del Transporte Aéreo Militar que cubría la ruta Encarnación-Asunción, con el objetivo de desviarlo a Punta del Este donde se desarrollaba una reunión de cancilleres, pensando en denunciar a la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).
De Santa Ana se trasladó a Candelaria, a 15 kilómetros de la capital misionera de Posadas, donde vivió con su familia entre 1963 y 1966. En 1966 recibió la invitación de un reconocido traumatólogo argentino, Leoncio Fernández, para viajar a Buenos Aires a especializarse en el Sanatorio Otamendi.
En 1967 estaba de vuelta en Candelaria, para mudarse al poco tiempo a Posadas. Mientras la dictadura de Alfredo Stroessner se consolidaba cada vez más, Agustín profundizó sus vínculos con los núcleos exiliados de los colorados disidentes agrupados en el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO), quienes estaban repartidos en diferentes ciudades cercanas a la frontera entre Paraguay y Argentina —principalmente Posadas y Clorinda— con el objetivo de planear diferentes acciones contra la dictadura en Paraguay.
Ante lo que consideraban una cierta “inacción” de los dirigentes del MOPOCO, sin embargo, algunos jóvenes formaron líneas internas más progresistas y radicalizadas. Tal fue el caso del Frente Revolucionario Colorado (FRC), el cual integró y lideró Goiburú.
Su liderazgo en el FRC se vio interrumpido cuando el 23 de noviembre de 1969 fue secuestrado mientras pescaba en un bote en el río Paraná, pasando meses detenido en el Comando de Infantería de Marina Paraguaya. En marzo de 1970 fue trasladado a la comisaría Quinta y luego a la Séptima, en lo que sería el prólogo de una de sus acciones más recordadas: la fuga de la comisaría junto a otros compañeros a través de un túnel, realizada el 3 de diciembre de 1970. Posteriormente tuvo apoyo externo de Rodolfo Ramírez Villalba, quien le facilitó la entrada a la embajada de Chile, fuertemente controlada en sus zonas aledañas y alrededores por fuerzas de la dictadura paraguaya.
Permaneció muy poco tiempo en Chile, volviendo rápidamente a Posadas para retomar los contactos con sus compañeros. De acuerdo con algunos testimonios, entre marzo de 1972 y mayo de 1973 pasó mucho tiempo con Ricardo Medina, quien había llegado a Posadas con la misión de establecer un foco de las FAL argentinas allí. Según Medina, hacia 1972/73, Goiburú tenía la idea de colocar y hacer estallar explosivos en la tumba de la madre de Stroessner en el cementerio de Encarnación, en el momento en que él la visitara, algo que sucedía una vez al año. Se hicieron tres intentos entre abril y mayo de 1974. El primero fracasó porque la camioneta que contenía los explosivos llegó tarde al lugar por el que debía pasar el vehículo presidencial. En el segundo intento, fallaron las pilas del detonador. Y en el último, diversos testimonios aventuran que el responsable de activar el detonador no se animó por miedo a morir en la explosión. El fracaso del atentado motivó la separación de Goiburú del liderazgo del EPR, en favor de Dimas Piris Da Motta, quien propuso la línea de guerrilla urbana.
Entre 1970 y 1973, a este grupo de militantes nucleados alrededor de la figura de Goiburú se le sumaron jóvenes paraguayos que estudiaban en diferentes facultades de la Universidad de La Plata, entre ellos, Amílcar Oviedo Duarte y Carlos Mancuello. También pasó por la casa de Goiburú el joven Juan Carlos Da Costa, líder de la OPM. Estos estudiantes cursaban sus carreras en los años de auge de las organizaciones guerrilleras en Argentina, hecho que les facilitó establecer contacto con las mismas, especialmente con el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
El nexo con este grupo fue establecido por el dirigente Dimas Piris Da Motta. Con «Tato” Ramírez Villalba formando parte de la célula de Asunción, el ERP —aunque hasta ese momento innominado— redactó un manifiesto fundacional no público a comienzos de 1973 y también escribieron e hicieron circular internamente algunos números de su boletín, Rebeldía. Se tomó la decisión de autodenominarse Ejército Popular Revolucionario (EPR) y se plantearon como objetivo principal y primario atentar contra la vida del dictador Alfredo Stroessner. Como segundo paso, estaba previsto continuar con atentados contra el primer cordón de colaboradores del dictador. De esta forma esperaban generar cambios de elencos gubernamentales que podrían provocar un clima insurreccional.
El EPR era una organización político-militar heterogénea, en donde la unión de sus diversos militantes confluía en un mismo objetivo: el de eliminar físicamente a Stroessner. Con preeminencia de dirigentes del MOPOCO en su dirección, sin embargo, no era un grupo aprobado y apoyado por el Movimiento Popular Colorado del exilio.
Debido a que en Posadas, a pasos de la ciudad paraguaya de Encarnación, Goiburú se encontraba demasiado expuesto, se mudó con su familia a Paraná, Entre Ríos, en febrero de 1975. Allí llegó a ser jefe de Traumatología del Hospital San Martín, trabajando también en el Sanatorio Rivadavia.
Considerado hasta el presente como un caso testigo del Operativo Cóndor en la región, el 9 de febrero de 1977 a las 11:00 horas, Goiburú fue secuestrado y desaparecido. Se estima que lo llevaron a Paraguay, donde fue ejecutado. El 22 de septiembre de 2006 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó al Estado paraguayo por el caso Goiburú y la falta de interés en investigarlo.
Cómo citar esta entrada: Montero, Mariano Damián (2025), “Goiburú, Agustín”, en Diccionario biográfico de las izquierdas latinoamericanas. Disponible en https://diccionario.cedinci.org.
